En cuanto entró intempestivamente a la oficina y vio todos los boxes vacíos lo recordó de inmediato. "El desayuno de trabajo mensual del grupo de ventas de zona sur-sudeste, fuckoff...
Una sobredosis de filminas sobre ránkings, frases motivadoras, medialunas de manteca y café cortado. Mientras subía en el ascensor a la sala de convenciones tuvo ganas de vomitar. Pero al mirarse en el espejo pudo ver al chico de siempre, al que se anima a subir a la medianera para buscar la pelota, el que consigue monedas, el que encara a la más linda... Con una sonrisa confiada entró al auditorio. En la reunión habló con todo el mundo, embarró la cancha cuando fue necesario y se defendió de los buitres de siempre. A la salida se acercó su jefe, Claudio, con gesto condescendiente.
-¿Cómo está la cosa Gastón? Te veo entusiasmado, el nuevo software va a facilitar mucho la comunicación entre el Departamento de Ventas y Técnica
¿No te parece?- le dijo con la sonrisa crápula a la que lo tenía acostumbrado.
-Si, es genial- contestó Gastón.
-Escuchame, si se te complica con la cuenta nueva decime, y te doy una mano- Gastón lo escuchaba sin tener la menor idea de lo que hablaba.
-Vas a tener que irte hasta Rafael Calzada, pero parece que es una cuenta grande, son unos evangelistas o algo así, pero quieren como doce equipos, así que es tentador- Gastón lo miraba incrédulo, creyó advertir en las palabras de su jefe ese gesto libidinoso que tenía cada vez que lo perjudicaba en algo. Pero esa mañana algo en Gastón se había elevado, inexorablemente, nada lo iba a hacer bajar...
-Buenísimo ¡Vamos por ellos Claudio! Vos dormí tranquilo. Capaz que me convierto y todo, jaja. Me estoy yendo ¡El tiempo es oro!- Se despidió palmeándole la espalda. Mejor Calzada que este nido de ratas... pensó.
La calle estaba linda, todavía no eran las doce, pero el calor subía, decidió ir caminando a la estación, escuchando la radio por el celular.
Cuando llegó a la estación de Temperley preguntó al boletero en que andén pasaba el tren que va a Rafael Calzada. -En cinco minutos sale. Andén ocho- Contestó concisó un muchacho y continuó- No hay monedas, andá tranquilo-
Se subió a un tren diesel y se sentó en un asiento de hierro pegado a la ventana. Ya había viajado en la chancha muchas veces, pero en el ramal que va a La Plata. Quilmes le parecía una ciudad fantástica, la peatonal, el boulevard pegado a la vías y el río como telón de fondo, la convertía en la ciudad más romantica. Llegó a Jose Marmól y una plaza emorme bordeaba la estación. Le pareció un pueblo escondido detrás del follaje amarillo caído de las copas de los árboles. Las calles anchas y las casas cómodas. Le pareció un lugar ideal para descansar, no había mucho movimiento. En cambio, Rafael Calzada era una ciudad más populosa, las madres cargando con los chicos, compraban en la interminable hilera de puestos que había en la feria. Caminó seis cuadras hasta llegar a una casa de venta de repuestos de autos. Lo recibió amablemente un señor de ojos vidriosos y calmos. Luego, siguió atendiendo a los clientes detrás de un mostrador. Cuando terminó de despachar al último cliente, lo miró con sus ojos mansos:
-Disculpá la demora, pero el comercio este es así, o no viene nadie, o vienen todos juntos- dijo el hombre que extrañamente tenía un cabello negro y tupido.
-No hay problema, no tengo ningún apuro-, contestó Gastón con una sonrisa y continuó, -Son unos pocos minutos los que te voy a robar. Tengo para ofrecerte unos equipos... -Si, necesito cuatro equipos Nextel-, lo interrumpió el hombre,
-¿Cuando me lo podés traer?-
-Mañana mismo-, le respondió con celeridad Gastón, -¿Usted tiene una duda sobre el sistema de comunicación? ¿Entonces serían sólo cuatro equipos? Porque me habían comentado de un sistema corporativo de doce líneas... Bueno tenga en cuenta que los costos bajan si son más... Gastón manipulaba las solicitudes lentamente, recreando un viejo ardid de los clásicos vendedores... Es una lástima, justo le había gestionado un plan excelente para doce móviles... Igual vemos como hacemos...- buscaba dubitativo en la mochila.
-Pasa que tenemos que hablar con los demás hermanos de la iglesia para decidir, si ponemos en línea los tres templos me conviene, sino no. ¿Entendés?- contestó sincero el pastor, -¿Vos podés quedarte hasta las cuatro y hablás con todos?- le preguntó con urgencia.
-No tengo ningún problema, vengo a las cuatro- Gastón soltaba tanza del riel, estaba por picar el anzuelo.
-A las cuatro estoy acá, juntame a la gente, tengo una propuesta que les va a rendir, te lo aseguro- dijo convincente y se marchó.
Dio tres vueltas a la plaza elucubrando que podría hacer en esas tres horas en el centro de esa pequeña ciudad, tenía vista una parrillita, pero terminó en un ciber frente a la plaza.
De: natuodalisca@hotmail.com
Para: gastyedro@yahoo.com
My boyfriend: no sé bien como disculparme, estuve echa una idiota, es que todo es tan vertiginoso para mi. Sos mi gigante, seguís siéndolo pero necesito encontrar mi propia sintonía, últimamente no estábamos haciendo contacto, sé sincero. A mi no me preocupa morirme de hambre si estoy convencida, y no sé si lo estoy, déjame archivar estupideces y cuando los dos estemos en la misma, nos juntamos y seguro terminamos bien. Y esto lo digo sin ninguna esperanza, y a la vez sé que estás del otro lado. Y eso, por más que no te vea en mi vida, va a tener sentido. Sabés que te amo. Naty.
PD: Te olvidaste el DNI. Hagámos las cosas bien...
Qué manera de seguir dando vueltas, pensó en un primer momento Gastón, pero algo en el mail había sacado el puñal de su corazón, ahora veía como la sangre corría y los latidos de su corazón disminuían, lento y sabroso por donde se lo mire...Intentó responder el mail, pero escribía y reescribía una y otra oración sin quedar conforme. Al final no escribió nada. Cerró cesión, pagó y se marchó a la reunión que tenía con los del templo.
Acá llego el muchacho de los Nextel, dijó el dueño de la casa de venta de repuestos a sus dos correligionarios, que tomaban mate y hablaban animadamente detrás del mostrador.
-Perfecto, dijo el más bajo de estatura y saludó a Gastón con un fuerte apretón de manos - Que Dios te bendiga- le dijo el restante que tenía una sonrisa inmaculada. -Igualmente para vos- le respondió Gastón afectuoso. Llenaron las solicitudes por los doce equipos, sin demasiadas vueltas. Cuando ya estaba cerrado el negocio. El hombre siempre sonriente le preguntó sobre cuestiones religiosas:
-¿Vos vas a la iglesia?-
-No- contestó Gastón y ante la mirada asombrada de los tres hombres, explicó:
-Todavía no tuve la necesidad, yo que sé...-, y los miró incrédulo.
-Yo decía lo mismo, y sabés como estaba- dijo el hombre de la sonrisa, que ahora había devenido en mueca.
-Así estaba, y comenzó a simular que tenía tembleque y movimientos espasmódicos-
-Y yo estaba así- Dijó el más bajo de estatura y comenzó a sacudirse como un perro en el suelo. El Pastor que era el dueño del comercio se río jocosamente y luego dijo: -Todavía estás a tiempo de salvarte-
Gastón los miró impávido. -Si, todavia estoy a tiempo de tomarme el tren de 17. 15 hs- les respondió lacónicamente mirando el reloj. Cuando se fue del negocio, tuvo sensasiones encontradas. Por un lado, estaba contento por haber logrado la venta, y por otro, le pareció que esas personas creían sabérselas todas. "Son buena gente, pero no dejan de ser unos fanáticos" reflexionó y decidió tapar el tema con una mano de látex sobre su mente.
Foto: Rafael Calzada.

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