jueves, 26 de mayo de 2011

Capítulo III

-Ojo yo era heavy metal, en serio, así como me ves... O sea, ¿Qué ves cuando me ves? ¿Entendés?- Gastón hablaba a los gritos, con los ojos brillantes y tratando de acercar su cara a las sonrosadas mejillas de una morocha con carita de nena.
La última frase cayó al vacío y los ojos de Melody se posaron en sus uñitas pintadas de negro, con un gesto de incredulidad absoluta le contestó con ojos impacientes.
-¿Cómo que veo? Te veo a vos, pero no entiendo bien lo que decís.
-Voy a tratar de ser más claro- no se le ocurría nada revelador...
-O sea, vos sos hermosa- exclamó Gastón sonriente.
- Y eso que tiene que ver con lo de heavy metal- Contestó la chica y se incorporó un poco, buscando con la vista a sus amigas.
-Pará, pará, no te vayas ahora que te perdés el show- exclamó Gastón.
-¿Qué show?- Melody abrió todavía un poco más sus ojos café y mordiéndose el labio inferior comenzó a sonreir al ver a Gastón pararse, estirándose la remera.
-Voy a dar todo de mi,... Mrrrh, mrrrh- se aclaró la garganta:
-"En lo que digo nadie se engaña: nos libramos del vencido, todos barremos con saña , a los ídolos caídos..."- , cantó Gastón de manera sentida y con la voz impostada.
Hubo un silencio muy incómodo. A la chica le parecío estar frente del chico más rídiculo que jámas hubiera pensado conocer.
-"Memoria de Siglos"- dijo Gastón en un tono muy bajo.
-¿Qué?- dijo la chica agarrando la camperita que tenía en el respaldo.
-¡Hermética! La banda metalera más grande de la Argentina- dijo Gastón exaltado.
-Perdón, no la conozco- contestó la chica con tono ofendido. -Bueno todo lindo, me voy- . Gastón alcanzó a robarle un beso en la comisura de los labios, Melody salió corriendo como si estuviera perdiendo el colectivo.
Gastón se quedó un rato, trató de conversar con Marcelo, pero la novia interrumpía la conversación a cada momento. Dio una vuelta por la casa, se sirvió un vaso de agua en la cocina, quisó conversar con la prima de Titi, pero ella estaba tan concentrada en que su niño comiera una porción de torta, que no pudieron cruzar muchas palabras. Básicamente, se aburrió sobremanera, hasta que se fue de la fiesta sin saludar.
Volvió a su casa caminando. Era una noche estrellada, las hojas se desparramaban formando sombras grotescas debajo del farol. Cruzó a Soledad, una vecina muy guapa que conocío en la secundaria, superior a él en varios aspectos: edad, altura y belleza. La vio pasar como un fantasma, con un camisón blanco, que le quedaba tan largo y holgado que le tapaban los pies. Pensó en seguirla, la curiosidad que le había despertado le hizó latir más rápido el corazón. Caminó una cuadra detrás de ella, no quería asustarla de ninguna manera. Al llegar a una esquina, ella desapareció por completo. Gastón se paró en el medio de la calle pero no había ningún rastro. "Pero que estoy haciendo, va a pensar que soy un psicópata homicida" Se criticó a si mismo y retomó el rumbo a la casa de su abuelo.

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